El beso de Klimt
Dentro de la prestigiosa serie de reinterpretaciones de cuadros clásicos que El Magazine del mundo estaba realizando, aparece la imagen de Espido Freire convertida en Adele Bloch-Bauer, en ese momento el cuadro más caro de la historia, valorado en 107 millones de euros. Es una impresionante fotografía en la que la escritora, cubierta de valiosas joyas, se fusiona con el fondo, vestida con un lienzo pintado en oro y motivos geométricos. Adele Bloch Bauer fue una conocida dama vienesa, multimillonaria, sofisticada y atractiva, que no quiso adaptarse a la moral de la época. Debido a su ansia de conocimiento, convirtió su salón en un desfile continuo de artistas, escritores e intelectuales. Provocadora, con unas fuertes convicciones progresistas, murió joven, y fue la única de las musas de Klimt a la que el pintor retrató dos veces. La elección de Espido por El Magazine se debe no sólo al parecido físico, creado por el maquillaje y el peinado, sino una herencia espiritual que se prolonga en la autora.
Anfitriona
En varias ocasiones Espido Freire ha sido solicitada para actuar como anfitriona de cenas o fiestas que diversas empresas ofrecen a un limitado número de invitados. La primera ocasión en la que se celebró una fiesta así fue de la mano de Vichy, que en 2000, tanto organizó varios encuentros con los dermatólogos más prestigiosos del país en Barcelona y en Madrid. La experiencia entusiasmó a Espido, que se decidió a repetirla. Durante esas veladas Espido dirige la conversación, responde a preguntas o curiosidades, cuenta historias y relatos, y en sus propias palabra, se transforma en una geisha, alguien que recibe a sus invitados con la misión de hacerles disfrutar a través de la música, la conversación, el ingenio, la literatura y la buena mesa. En la tradición de las intelectuales de los siglos XVIII y XIX, que organizaban en torno a tertulias y salones la vida cultural de su época, esos encuentros permiten que se crucen los caminos de la empresa privada y la cultura, siempre atraídos la una por la otra pero en ocasiones sin posibilidades de encuentro por falta de oportunidades o de creatividad.
Fines de semana con contenido
Cuando NH hoteles se propuso crear el concepto de Fines de semana con contenido, un aliciente añadido a sus hoteles a través de actividades con expertos en materias muy diversas (catas de vino, gastronomía, equitación...) el nombre de Espido Freire apareció inmediatamente asociado a sus prestigiosos cursos literarios. Así, el huésped de los hoteles podía combinar la estancia en un lugar hermoso y la oportunidad de ahondar en su afición preferida. Por dos ocasiones distintas, en el NH de Aranjuez y en el NH de Lisboa, el fin de semana aumentaba su atractivo por la posibilidad de acudir a las clases de creación literaria. Aunque no rebajó ni la exigencia ni el rigor del curso, Espido incorporó la estancia y la historia de las ciudades en sucurso intensivo de viernes a domingo, de manera que la formación literaria de los participantes se combinara con el placer del paseo, y por lo tanto el fin de semana fuera una experiencia completa.
María Callas
La revista Marieclaire buscaba celebrar de una manera especial la exhibición en el Liceo de Barcelona de la magnífica colección de joyas que Swarovski había elaborado en homenaje a las que acompañaban como fetiche a la diva María Callas. Como resultado, varias artistas relevantes españolas fueron invitadas a caracterizarse como la cantante, y a lucir esas piezas únicas. Entre ellas se encontraba Espido Freire, vinculada de manera especial al mundo de la ópera debido a sus estudios de canto, que le llevaron a viajar y a conocer diversos teatros europeos durante su adolescencia. Con un vestido de seda blanco de Versace y varias joyas de la colección, Espido posó como María Callas, y recordó en la entrevista la complicada vida de la cantante, y su propia experiencia personal durante los años que dedicó a la música.